La libertad solo es real si va acompañada por una buena información sobre lo que vamos a hacer. Por eso en temas relevantes, como los que afectan al derecho a la salud, la ley impone el llamado “consentimiento informado”: el paciente debe ser informado con todo detalle del tratamiento que se le propone antes de prestar su consentimiento.

La libertad solo es real si va acompañada por una buena información sobre lo que vamos a hacer. Por eso en temas relevantes, como los que afectan al derecho a la salud, la ley impone el llamado “consentimiento informado”: el paciente debe ser informado con todo detalle del tratamiento que se le propone antes de prestar su consentimiento. Respecto al aborto hay aún razones más poderosas (está en juego no solo la salud sino la vida) para que la mujer cuente con una información completa sobre lo que va a decidir y sus consecuencias.

Por eso, debiera ser obligatorio suministrar a la mujer información detallada sobre el desarrollo del fruto de su embarazo, información que debe incorporar datos físicos (edad, desarrollo morfológico, tamaño, etc) y ser soportada gráficamente para que pueda ser bien asimilada. Ofrecer y animar a la práctica de una ecografía sería el complemento ideal para que esta información sea completa y ad hoc: así la mujer podría decidir de verdad en libertad pues sabría con precisión lo que está haciendo y a quien afecta.

Negarle a la mujer esta información es tratarla como a menor de edad, es desconfiar de su libertad, es pensar que solo desde la ignorancia puede acertar. Por duro que sea para ella “ver”a su hijo, más dura es la decisión que se plantea adoptar. No hay responsabilidad ni libertad donde no hay información.

Benigno Blanco

Presidente del Foro de la Familia

La Razón, 01/08/2012